Descarga de aguas residuales al Arroyo Seco, en Jalisco, el 30 de marzo.

Entrar o salir de Guadalajara se ha convertido en un calvario. Hay obras por todos lados y las retenciones en las principales vías de la ciudad pueden superar los 35 minutos. Los accidentes abundan y las protestas sociales se acumulan hasta poner a la capital de Jalisco en punto de ebullición semanas antes de que sea la anfitriona de cuatro juegos del Mundial. La crisis de agua sucia, que desde hace meses afecta a cientos de miles de habitantes, ha sido la última en añadirse a otros problemas persistentes de la urbe y su zona metropolitana, de cinco millones de habitantes. El aumento de los precios del transporte público, las denuncias por el “embellecimiento” de la ciudad y el alza de los contagios de sarampión en el Estado —que lidera los registros nacionales con más de 5.000 casos— han elevado la presión a unas autoridades que ven multiplicarse los frentes a menos de cien días de que inicie el torneo de fútbol más famoso del mundo.

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Trabajadores del SIAPA limpian un tanque de la estación Las Huertas.Juan Pablo Macías en Guadalajara, el 31 de marzo.Sergio Garibi, uno de los integrantes del consejo vecinal Comunidad Americana.Manifestación en contra del tarifazo y otras crisis actuales en Guadalajara.Puesto de vacunación contra el sarampión en Guadalajara.

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