«Volver a Madrid, la mejor ciudad del mundo. A este club, el mejor del mundo. Aportar mi visión, ayudar en las oficinas o en el campo. Me gustaría venir aquí y ayudar a conseguir trofeos», manifestó Griezmann minutos después de su emotiva despedida. El 7, todavía con la rojiblanca puesta, arrancó quitándose el calzado que reconocía que le reventaba. Y haciendo una confesión: «Me duele la cabeza de tanto llorar».

