A la espera de las eliminatorias, los dos últimos choques del Mundial de Clubes no han mostrado al PSG más deslumbrante, pero le alcanzó para acceder a los octavos de final. Después del correctivo al Atlético y el costalazo contra el Botafogo, le llevó más de una hora sentirse ganador ante el tierno Seattle Sounders. Tenía que vencer para no depender de nadie y se marchó de la ciudad del grunge con un triunfo de servicios mínimos abierto con un gol de rebote. Suficiente para un conjunto que todavía no ha podido contar con Ousmane Dembélé.

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