“Voy, pero dile a tu padre que no me llame más”, bromeó Julián Alvarez con Giuliano hace dos veranos, en plenos Juegos Olímpicos de París, cuando acabó de convencerse de su fichaje por el Atlético. El Cholo había puesto todo de su parte para hacerle ver a la Araña que no iba a encontrar un lugar mejor en el que sentirse importante como líder de un proyecto en el que iba a ser la auténtica bandera. Sin embargo, además de la invitación por parte de otros rojiblancos como De Paul y Molina, Simeone también contaba con un gran aliado martilleando al entonces delantero del City.

