En una selección que anda a la búsqueda de referencias de peso, el imberbe Gavi se ha convertido en el icono de la hinchada. Con 17 años, el chico causa furor entre el personal. En cuanto asomó por la banda para calentar, La Rosaleda le aclamó entregada. Su impacto en el juego fue total y también en el segundo gol de España. Primero provocó la falta, caído a la derecha del centro del campo. Ahí iniciaron los futbolistas españoles una secuencia de casi 20 pases que terminó por remachar Sarabia. Fue Gavi el que aceleró la elaborada jugada con un control y un regate de cintura. La salida, explosiva y vertical, ya como interior izquierdo, destrozó a los checos. Fresco de piernas, Gavi se levantó por encima de todos con esa transición que prolongó para que entre Dani Olmo, Ferran y Sarabia terminaran por culminar. La jugada fue de manual. Bamboleo de pelota de lado a lado hasta que Gavi encendió la luz. Sus detalles animaron a una afición que no lo había pasado bien en los primeros minutos.

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