El empeño de Ucrania de clasificarse para el Mundial de Qatar mientras Rusia sigue atacando su territorio es quizá la historia deportiva que más simpatía congrega en el mundo. Tanto, que en Cardiff corre el lamento de que últimamente siempre que Gales está a punto de dar un paso importante, en el camino se les cruza el equipo más querido del planeta. La última vez, en los octavos de final de la pasada Eurocopa, cuando les tocó enfrentarse a Dinamarca, que pocos días antes había visto a Christian Eriksen morir y resucitar sobre el césped durante un partido. Gales perdió 0-4.

