Cae Garbiñe Muguruza, otra vez, y continúa el tortuoso bucle en el que se traduce esta temporada para ella. Quiere, pero sencillamente no puede. No logra escapar la española (6-4 y 6-0 ante Greetje Minnen, en 61 minutos) de ese endemoniado remolino negativo que la ha atrapado en la primera mitad del año. La derrota y las salidas prematuras se han convertido en costumbre para una jugadora que este miércoles saltó a la pista como si se supiera sentenciada y que compitió desde el primer segundo como si quisiera que todo acabara muy rápido, por la vía indolora. Llega este último adiós en dos fascículos: el nocturno, sellado con una volea muy clara que contra todo pronóstico se estrella en la red, y una reanudación que apenas dura 18 minutos ante la 88ª del mundo.

