Alejandro Galán Romo lo ha vuelto a hacer. Ha vuelto a ganar un torneo. Como si no costase. Convirtiendo en rutina lo extraordinario, convirtiéndose (al menos por esta semana) en el jugador en activo con más títulos, 56, y re-confirmándose como el jugador más en forma de todo el planeta. Y ojo, no es cosa de un día o de un torneo en concreto. Su estado de forma, su dominio absoluto de todo y, principalmente, su evolución en la era post-Lebrón me ha casi obligado a preguntarme una cosa: ¿En qué lugar de tops de la historia le ubicamos?

