Justin Gaethje había pasado toda su carrera persiguiendo noches como esta. Después de años instalado entre la élite de la UFC, protagonizando algunas de las guerras más salvajes que se recuerdan en el octágono, el estadounidense encontró finalmente su recompensa en el escenario más improbable posible: una jaula levantada frente a la Casa Blanca y un combate que terminó con Ilia Topuria entregando el cinturón del peso ligero.

