El Celta entró en la primavera exultante tras un triunfo en el campo del Espanyol. Los puestos de descenso estaban ocho puntos por debajo y a dos veía Europa. Al final se abocó a una agonía de la que le rescataron dos goles de Gabri Veiga, la mejor noticia del equipo en una temporada fallida. “Nos falta calidad. Lo dije en agosto y en enero. Y no se subsanó”, clamó Iago Aspas tras el tropiezo en Cádiz en la penúltima jornada. El emblema del Celta apenas jugó un cuarto de hora en el cierre ante el Barcelona, aquejado de molestias en la espalda.

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