El fútbol es el deporte más popular del mundo porque un niño tímido de ocho años, miembro de una familia numerosa de inmigrantes argelinos que vive en unas viviendas sociales en el extrarradio de Lyon y acaba de ser rechazado por el club de su barrio por ser bajo y gordito y torpe, necesita dos árboles para ser Balón de Oro. Dos árboles en un descampado, uno separado del otro a suficiente distancia como para ser considerados postes de una portería. Dos amigos, uno centrando desde la derecha y otro desde la izquierda, bajo la lluvia y el frío, bajo el calor extremo del verano. Y muchas horas, las suficientes como para olvidarse de comer, las necesarias como para escaparse por la ventana de casa con el balón debajo del brazo.

Seguir leyendo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *