Sergio García y el Augusta National tienen una convivencia extraña e incómoda. Lo odió, lo maldijo, se enamoró cuando ganó el Masters en 2017 y desde entonces sólo había pasado el corte una vez, en 2022. El viernes volvió a ganarse el billete para el fin de semana, «pero puse mucho de mi parte para no hacerlo», lamentó.

