No había que ser Einstein para saber que iba a suceder. La llegada de Franco Mastantuono al Real Madrid iba a llevar de la mano chistes con el dictador como sujeto pasivo. Fernando Carreño, maestro de maestros, avisó a navegantes de que no es lo mismo cantar “Fraaaanco, Fraaaanco, Fraaaanco”, que el acelerado “Fran-co, Fran-co, Fran-co” que se coreó como nunca en la Plaza de Oriente el 1 de octubre de 1971, coincidiendo con el trigésimo quinto aniversario de la exaltación a la Jefatura del Estado del Generalísimo de los Ejércitos y Caudillo de España.

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