En el macizo de los Vosgos, a 1.140 metros de altitud, sol afable y público entusiasta, ha vuelto a sonar este domingo el himno más repetido en la historia del ciclismo femenino. La causante, Annemiek van Vleuten, nacida a las afueras de Utrecht, mirada encendida, entonaba exultante en honor a los Países Bajos: “Soy libre y valeroso”, igual que su pedalada, apabullante por los valles alsacianos, bosques verdes y rampas infinitas.

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