Francia mantiene la velocidad de crucero que lleva en todo el Mundial. Eso sí, ante Alemania tuvo más oleaje del habitual, se encontró con un partido más incómodo y por primera vez en el campeonato tuvo que trabajar más de la cuenta. Pero no se podía esperar otra cosa de una semifinal que ganó 86-64, para colarse en la final que aspira a ganar.

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