Los tres partidos de Francia en la fase de grupos han mostrado a una selección con poco juego y menos gol. La vigente campeona del mundo ha necesitado 49 remates para marcar un gol de elaboración propia y fue el penalti que marcó Kylian Mbappé a Polonia. El tanto a favor que consta en el casillero galo es el que marcó el austriaco Wober en propia puerta. El famélico balance goleador ha relegado a Francia al segundo puesto de su grupo, lo que le llevará en octavos con Bélgica y a transitar por el lado salvaje por el que también circulan Alemania, Portugal y España.

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