Rumbo al estadio de Colonia, un tranvía atestado de aficionados ingleses se agita al ritmo de Phil Foden’s on Fire, la canción que se repite luego en la grada ante el desconcierto. Como un conjuro. Tienen a Foden, aunque ayer dejó temporalmente la concentración por el nacimiento de su tercer hijo. Y Foden está como nunca, recién escogido mejor jugador de la Premier. También tienen al máximo goleador de la Bundesliga (Kane); y al tercero de LaLiga (Bellingham). Pero cuando Gareth Southgate los junta su producción goleadora (0,67 tantos por partido) es la segunda peor de la Eurocopa, solo por detrás de la de Serbia (0,33). El problema no es atribuible a una fase de falta de puntería. Se trata de algo más profundo.

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