Hay elecciones. Las convocó Florentino, las arrojó a las sombras reclamando que saliera de las mismas un rival desconocido, las organizó minando la capacidad de presentarse de ese rival que solicitaba y, contra muchos pronósticos, aquí las tiene. Florentino contra un candidato al que casi nadie tenía en el radar y a quien el presidente se encargó de otorgar un aura de misterio que le hizo tan interesante que casi dan ganas de que se hubiera presentado como Banksy, en el anonimato, pegando carteles electorales por Madrid sin que nadie le viera, dejando un grafiti de Klopp en las Torres Kio y una escultura de Haaland frente a la sede de ACS. Que en las papeletas pusiera ‘Florentino’ y ‘El otro’.

