Habrá que comenzar reconociendo que la destitución de Xabi Alonso nos ha cogido a todos por sorpresa, aunque nadie podrá alegar que no estuviésemos más que avisados. Mucho se ha dicho y escrito los últimos meses sobre su situación en el Madrid, la compleja relación con algunas de las estrellas del equipo —determinar el número exacto de cabreados siempre resulta complicado en un vestuario como el blanco— y su difícil convivencia con un entorno que te borra las cinco estrellas de leyenda en Tripadvisor el mismo día que firmas tu contrato como nuevo inquilino del banquillo de hierro.

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