"Flechita para abajo"
Fuente: Marca Original en marca.com
En el Pro era fácil gestionar <strong>una flechita para abajo</strong>. Ya podía ser Adriano, que el tipo se iba al banquillo. "Paso, que las va a fallar todas". Todo por el bien del equipo, <strong>sin pensar en los sentimientos del pobre Adriano del Pro</strong>. Lo único importante era ganar. En mi grupo de amigos aprovechábamos cuando los padres de uno se iban de Madrid unos días para ocuparle la casa y pasar toda la noche jugando. Ligas eternas que eran más pruebas de resistencia que otra cosa. <strong>Se empezaba una noche y se proclamaba al campeón con la primera luz del quinto día, como Gandalf</strong>. Si te dormías entre partidos aburridos de colegas que jugaban con cinco defensas, que ya hay que ser amarrategui y mamón, te arriesgabas a ser despertado con una bolsa de guisantes congelados... en el mejor de los casos. Y las derrotas dolían. <strong>Uno amagó con irse a dar un paseo a las cuatro de la madrugada a pensar después de perder un partido contra la Cenicienta del grupo</strong>. Como para no sentar a un tío con la flechita para abajo.