Vinicius: “Todos quieren pelea conmigo para salir en la prensa y yo no soy un santo”
Fuente: El País Original en elpais.com
El Madrid empezó a atrapar la final una hora y 21 minutos antes del pitido inicial, durante el clásico ritual de visualización de Jude Bellingham. Cada día de partido, el joven aparece siempre en el césped en cuanto llega al estadio y se da una vuelta, solo y ensimismado, para visualizar el encuentro, según ha comentado más de una vez. La Supercopa no fue la excepción. A las 20.39 hora saudí (dos menos en España), el inglés surgió del túnel de vestuarios y se situó exactamente en el mismo punto del centro del campo desde donde luego dio la asistencia del primer gol de Vinicius. Todavía vestido de traje y con las manos en los bolsillos, Bellingham se quedó parado en ese punto de la medular y permaneció cuatro minutos mirando el verde y el videomarcador. No había ningún jugador más del Madrid a su alrededor. Por las pantallas pasaban las imágenes de la final del año pasado, que cuatro días antes, ante el Atlético, ya las había visto con detenimiento durante el ritual.