<strong>Con una sonrisa en la cara y el gesto de depredador</strong> con el que aterrizó en la élite<strong>. Ferran Torres</strong> ha salido del agujero. Y lo ha hecho jugando, desbordando, regateando… siendo Ferran Torres. Mucha culpa de que el de Foios haya vuelto a brillar es de la<strong> ayuda psicológica</strong> que ha recibido desde antes del mundial.

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