En vísperas del inicio de un Mundial, para mí muy especial pues desde que me fui a vivir a Oriente Medio en 2012 he visto la transformación que el fútbol ha provocado en esta región, es el momento de echar un vistazo al camino recorrido. El panorama ha cambiado radicalmente. Cuando aterricé en Doha por primera vez, por ejemplo, el aeropuerto era pequeñísimo y ahora es uno de los mastodónticos del planeta. Todos los estadios son nuevos y de vanguardia; BeIn Sport, que ni siquiera existía pues era AlJazzera Sport -al fútbol le dedicaban un espacio reducido- es ahora el gran detentor de los derechos de un sinfín de competiciones alrededor de todo el planeta como la Premier, LaLiga, la Champions… El cambio, impulsado por una inversión ingente, es aparente.

