En la recta de Barreal, entre frondosos árboles, el recordman de la hora, Filippo Ganna, una locomotora él solo, pero una de alta velocidad, lanza su contrapié. Un kilómetro lanzado. Fuerza y deseo. Tan grande, tan rápido es, que Fernando Gaviria no podría desear un lanzador mejor. El sprinter colombiano mide la distancia, mide su fuerza, calcula la velocidad y se lanza a por el gigante piamontés en el momento justo para poder llegar a su rueda y superarlo con claridad en los últimos metros. Es la primera victoria de Gaviria con el maillot del Movistar. La novena que consigue en las cinco Vueltas a San Juan que ha disputado. Ninguno como él, que cierra en Argentina una sequía de casi un año, pues no ganaba desde el Tour de Omán en febrero del 22.

