En un Mundial de Fórmula 1 en el que “Red Bull puede ganar todas las carreras”, según soltó George Russell tras el estreno en Baréin de hace dos semanas, cualquier problema de los bólidos energéticos alborota la parrilla, sobre todo entre quienes siguen más de cerca a los campeones del mundo. Si el protagonista del gatillazo es Max Verstappen, el efecto es doble porque concentra la presión en Checo Pérez, el escudero de lujo del piloto holandés. Una avería en el palier del monoplaza de Mad Max durante la segunda criba de la cronometrada le forzará a arrancar el 15º este domingo en Yedda (18:00 horas, Dazn), donde su compañero de equipo se adjudicó la segunda pole de su carrera, después de la que logró el año pasado en este mismo escenario.

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