Apenas un mes después de sacudir el espectro del Mundial de Fórmula 1 con el anuncio de su marcha a Aston Martin con vistas al curso que viene, Fernando Alonso expuso los motivos que le llevaron a protagonizar la maniobra más sonada del mercado de fichajes de 2023, con permiso del adiós de Daniel Ricciardo de McLaren. A sus 41 años, el asturiano se enfundará, al menos hasta finales de 2024, el mono de Aston Martin, donde compartirá taller con Lance Stroll, el hijo de Lawrence, el propietario de todo el tinglado. La salida de Alonso de Alpine pilló a contrapié a los ejecutivos de la estructura francesa, que daban por hecha la continuidad de su principal reclamo, por más que le presionaran con todos los elementos de que disponían con el objetivo de apretarle las tuercas, tanto en la duración del contrato (un solo año), como con los emolumentos a percibir. Según dijo este jueves, desde Spa, donde este domingo vuelve a arrancar el campeonato, las señales que recibió de Alpine en esas conversaciones sobre su futuro no terminaron de convencerle, más bien todo lo contrario. El anuncio de la retirada de Sebastian Vettel a final de este ejercicio precipitó el acercamiento de Aston Martin, que en solo cuatro días le presentó el proyecto a corto y medio plazo, y le convenció para firmar, en un proceso duró cuatro días.

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