Feliciano López (Toledo, 41 años) hace un paréntesis en la ajetreada agenda que tiene estos días para charlar con EL PAÍS. Junto al despacho, su mujer empuja un carrito con el hijo de ambos, de dos años. “La primera semana del torneo es durilla, pero es lo que hay. Algunos días que duermo tres horas, pero lo importante es que todo funcione bien”, contesta mientras se ajusta las gafas. El tenista español ejerce desde 2019 como director del Mutua Madrid Open, labor que ha compaginado con una carrera profesional que enfila la última recta y que se cerrará a finales de junio en las pistas de Mallorca. Tras 26 años de recorrido, mil experiencias y habiéndose ganado el respeto de todos sus colegas, colgará la raqueta y lo hará, recalca, en el momento ideal.

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“ESTE TORNEO NO ES DE NINGÚN PARTIDO”

Celebrado del 90 al 94 en Estocolmo, en 1995 en Essen (Alemania) y del 96 a 2001 en Stuttgart, el Masters de Madrid se asentó en la capital española en 2002. Desde ese curso hasta 2008, el Rockódromo de la Casa de Campo servía de marco, sobre moqueta, y a partir de 2009 se mudó a la Caja Mágica del barrio de San Fermín.

Moldeado por el multimillonario Jon Tiriac, hace dos años fue comprado por la multinacional IMG –gigante del marketing deportivo– y continuará en España hasta 2031, después de varios años de especulaciones sobre su posible traslado al extranjero y de varios tiras y afloja entre los mandatarios y el Ayuntamiento.

“Manolo [Santana] convence en su día al alcalde, que en ese momento era Álvarez del Manzano [del Partido Popular], y nace el proyecto gracias a que le dice que hay una oportunidad increíble de traer el torneo aquí”, rebobina Feliciano; “costó mucho, porque aquí hay muy pocos eventos así: está la Fórmula 1 en Montmeló, pero no somos un país que organice muchos eventos deportivos y Madrid no es una ciudad donde precisamente haya muchos”. 

Durante el mandato de Manuela Carmena, se difundió un presunto distanciamiento entre el torneo y la alcaldía, algo que niega el director actual. “Todos los alcaldes han sido buenísimos con nosotros. Lo que pasó con Carmena fue una absoluta malinterpretación; tanto ella como su segundo, Luis Cueto, se han portado genial, y cuando digo genial es genial; el problema fue a raíz de unos concejales que usaron dinero público. Parecía que Carmena no lo apoyaba, pero nada de eso”, matiza López. 

“Eran conscientes de que el torneo era muy bueno para la ciudad. Este torneo no es de ningún partido. Gerard [Tsobanian, director ejecutivo] les ha dicho a todos los políticos que este torneo no puede depender de quién esté gobernando la ciudad; el torneo es de Madrid y de los madrileños, y punto. Por eso los acuerdos son tan largos y se ha firmado hasta 2031”, zanja.

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