“To dream is allowed”. Hansi Flick ha concedido permiso al barcelonismo para soñar después de alcanzar la final de Copa. No hay límite una vez sabido que el equipo, ya campeón de la Supercopa, lidera la Liga y disputará los cuartos de final de la Champions. No se trata de cuantificar los títulos posibles, ni tampoco de crear falsas expectativas, sino de “ganarlo todo” para utilizar la jerga de los jugadores del Barça. Tampoco es cuestión de comparar su trayectoria con la de los que ya fueron muchas veces campeones, sino de ser los protagonistas de un relato propio que engancha con el de una joven generación que aspira a que el Barça juegue bien y gane sin necesidad de apelar a la nostalgia ni de faltar al respeto a nadie, y menos a Messi. Ya no se habla del “no nos alcanza” con el que el 10 se lamentó durante mucho tiempo, sino que en pocos meses se ha pasado a preguntar por el techo del equipo de Flick: “La idea del míster cuajó bien, nos sentimos cómodos con la manera y la forma y ahora se trata de ver hasta dónde llegamos”, argumentó en octubre Iñigo Martínez. La propuesta del técnico conquistó a sus futbolistas y ha convencido a una afición que se declaró en excedencia mientras duren las obras del Camp Nou.

