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Fátima Diame: “Saltar un centímetro más me cambia la vida”

Fuente: El País Original en elpais.com

Son las cinco en punto de una tarde nublada, pero agradable de marzo, y un bullicioso tropel de escolares de Primaria irrumpe en las pistas de atletismo del estadio Fuente la Niña de Guadalajara, se cambian y empiezan a trotar dándole vueltas al circuito. En esas llega Fátima Diame –vaqueros oscuros, camiseta blanca, plumas amarilllo pollito, bolso de Fendi y deportivas de Adidas, la firma que le patrocina, reluciendo entre la chavalería. Los críos ni se inmutan. Están acostumbrados a compartir tartán con las estrellas. Aquí, además de Diame, entrenan otras medallistas, como Ana Peleteiro-Campoaré, supervisadas por el saltador cubano Iván Pedroso, que ha establecido aquí su escuela. Diame, coqueta, ha cambiado hoy por lentillas sus gruesas gafas de miope de siete dioptrías, que se operará cuando pueda permitirse el lujo de reposar el tiempo necesario para entrar al quirófano. Trae consigo para lucirla en las fotos, además, la medalla de bronce de Glasgow. Este fin de semana se la llevará a Valencia, a casa de sus padres, donde guarda todos sus diplomas y trofeos desde que empezó a despuntar de niña. Al irnos, el mismísimo Pedroso, que anda pululando por la cafetería del estadio, ha dejado pagadas las consumiciones.

FALLERA MAYOR

"Me considero más valenciana que la paella", dice, divertida, la flamante ganadora de la medalla de bronce en salto de longitud en el último Mundial de Atletismo, celebrado en Glasgow cuando se le pregunta por sus raíces. Hija de padres senegales establecidos en España, Diame (Valencia, 27 años) empezó a correr y saltar de nña como actividad extraescolar en las instalaciones deportivas del cauce del río Turia, empezó a destacar a partir de la adolescencia y, el resto, está en los papeles. Licenciada en Enfermería y establecida en Guadalajara, donde entrena, aprovecha para escaparse a su ciudad en cuanto el endiablado régimen de entrenamientos, sábados incluidos, se lo permite. El domingo 17 de marzo encenderá, vestida con su traje de fallera, la mecha de la mascletá de Fallas desde el balcón del Ayuntamiento. "Me hace una ilusión tremenda", confiesa.