El marciano fue humano. Es decir, Marc bajó a la tierra para errar en lo que para él es un infierno, Misano, el lugar donde le pitan a la mínima y donde, algunos, celebraron, con escasa deportividad, la caída de un piloto. “Nadie es perfecto. Cogí muchos riesgos en los Sprint esta temporada y un día tenía que ser el día. Puede pasar. No cometía uno desde Austria el año pasado. Estoy relajado porque aún hay 173 puntos”, decía, luego, el ilerdense, que no se agobia ni por el incidente ni por los silbidos.

