Lo tiene difícil Fabio Quartararo (Niza, 1999) para mantener su condición de campeón reinante en el Mundial de MotoGP. A pesar de ello se muestra relajado y satisfecho con su temporada antes del GP de Valencia, donde llega con el dedo medio de su mano izquierda como un botifarró, torcido e hinchado tras sufrir una fractura en la falange durante el GP de Malasia. Todavía no sabe ni cuándo le operan, ya que tiene varios compromisos publicitarios en noviembre y “en las fotos no queda bien el yeso”. Las limitaciones de su Yamaha han terminado por hundir al francés en la segunda parte de una temporada en la que llegó a contar con 91 puntos de ventaja sobre Pecco Bagnaia, puntal de Ducati y favorito para levantar la corona este domingo. Necesita ganar la carrera y que su rival sufra una calamidad y quede 14º o peor en Cheste para conservar la corona.

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