En el Valencia saben que se trata de un chaparrón temporal. Salvo que se monte muy gorda –y no parece que vaya a suceder- y haya que reaccionar. En el club están más o menos acostumbrados. Cuando se anuncia la campaña de abonos se pasan unos días difíciles, en los que hay que aguantar críticas en los medios, reproches en las redes sociales e incluso alguna llamada fuera de tono en la centralita. Pero en cuanto empieza la campaña de renovaciones, los socios vuelven a responder.

