El Athletic es otra cosa, no cabe duda. Su filosofía, su forma de estar en el fútbol, hace que se le mire con un respeto especial. Hasta los tirones separatistas de la Transición, con su odioso acompañamiento de crímenes de la ETA, todo aficionado español era hincha del Athletic en primera o segunda instancia. En segunda, si en su localidad había equipo importante; en primera si no lo había, casos por ejemplo de la meseta sur, el norte de Andalucía, Extremadura… Todos vascos, todos de la cantera, aporte numeroso a la selección nacional, estilo bravo y noble. Pasó pero aún queda un rescoldo. Lo ha demostrado el homenaje a Iribar por sus 80 años.

