Uno de los fenómenos más habituales y lamentables del deporte profesional -de la NBA también, por ende- es el ‘odiar por odiar’. Los ‘haters’, tomando licencias de la cultura americana<strong>. Parece que los hay porque tienen que existir… Pero con Luka Doncic es imposible que existan</strong>. Porque no hay ningún motivo que respalde discutir a uno de los mejores jugadores del planeta.

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