Para ganar una Liga tienes que quererlo. Y para quererlo tienes que demostrarlo. Si es posible durante los 38 partidos del campeonato, algo que con el actual calendario no resulta fácil, pero al menos conviene demostrarlo en el choque decisivo, ese en el que te juegas el título. Pues ni por esas. Ayer, con LaLiga ya en el bolsillo del Barça después de hacer cuatro goles en 25 minutos, en el inicio de la segunda parte Bellingham intentó controlar un balón en la zona ancha. De inmediato le rodearon cuatro lobos que pelearon entre ellos por ver quién era el primero que se lo arrebataba: Iñigo, Cubarsí, De Jong y Pedri. Recuerden que este último, de largo el mejor centrocampista del torneo, es también el mejor recuperador. Total, que a Jude le limpiaron la pelota sin mayores problemas. El marcador iba 4-2 pero los azulgranas seguían mordiendo como si continuaran perdiendo 0-2.

