Florentino Pérez, que en su día fue pionero de muchas cosas, inventó el fichaje de un galáctico como reclamo electoral. Así, ató a Figo y lo usó como estandarte, aguantando el tremendo desmentido del portugués, y presumió siempre de que esa idea original le dio la presidencia. Pero la realidad fue otra. Florentino no ganó por Figo. Ganó porque se dio astutamente cuenta de que activando a su favor el desdeñado voto por correo podía hacerse con la victoria. Dicho y hecho. Perdió en el recuento presencial, pero cuando se abrieron las sacas, su silencioso pero bien organizado y muy efectivo trabajo previo le generó una incuestionable victoria.
La jornada · sábado, 6 de junio de 2026
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