Ya no es una promesa susurrada entre corredores. La Clásica Jaén Paraíso Interior late, respira, existe. Cada febrero, cuando el invierno aún se resiste a marcharse, el Mar de Olivos se transforma en catedral del ciclismo contemporáneo. Hoy volverá a ocurrir: Úbeda se engalanará para recibir a los peregrinos del asfalto y la tierra, esos hombres que buscan la gloria entre el polvo milenario de un paisaje bíblico.

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