A veces, un rostro y una procesión valen más que mil palabras. Se cabrea David Ferrer cuando el reportero le pregunta por qué no está presente Alejandro Davidovich, el tenista español con mejor ranking (14º) y que hubiera sido —mera hipótesis, porque al no entrar en la primera citación del técnico, el malagueño descartó entrar luego como quinta pieza del equipo— el segundo jugador de esta Copa Davis tras Alexander Zverev, tercero del mundo. “Next question”. Siguiente pregunta. “No quiero hablar de ello. Ya lo expliqué”. Caras largas hasta que Marcel Granollers distiende el ambiente con un par de bromas —“al ser doblista, algunos no me consideran ni tenista”—, previo paso lúgubre de los tenistas a la entrada a la sala. ¿Semana Santa? No, Bolonia.
LA ‘PAYASADA’ DE MOUTET
La primera jornada deparó el triunfo de Bélgica sobre Francia por 2-0, de modo que los belgas se convirtieron en los primeros semifinalistas. Raphael Collingon se impuso primero a Corentin Moutet (2-6, 7-5 y 7-5, en 2h 30m) y Zizou Bergs en el segundo turno a Arthur Rinderknech (6-3 y 7-6(4), en 1h 32m).
El primer duelo ofreció una anécdota circense, cuando Moutet voleó por debajo de las piernas una bola franca y la estrelló en la red. Le costó un break, y a su vez el set.
“¿Qué queréis que diga? ¿Fue el mejor golpe? No estoy seguro, pero lo he hecho muchas veces y la gente dice que soy un genio cuando lo hago. Ahora probablemente dirán que soy un payaso. Así me siento ahora mismo. Creo que, por la tensión del partido, la emoción, así lo he expresado”, resolvió.
Este miércoles (a partir de las 16.00, Movistar+) confrontará a Austria e Italia, que tratará de defender el título —es campeona de las dos últimas ediciones— sin Jannik Sinner en sus filas.

