España se proclamó campeona mundial de waterpolo en la piscina Alfréd Hajós de Budapest, lo que oficiosamente se considera la capital planetaria del balonmano acuático. Venció a Italia en la tanda de penaltis, tras un partido vibrante desde el primer minuto. Un drama que sometió a los españoles a un par de crisis inesperadas y que culminó en el tiro fallido de Giacomo Canella. El goleador, el experto Canella, erró dos penaltis. El segundo, el definitivo, se lo paró Edu Lorrio, el portero suplente español, que entró en la refriega en la última parte de la serie para tocar la gloria que devuelve a España a lo más alto del podio mundial después del oro de Fukuoka en 2001, punto final de la generación mítica que lideró Rollán.

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