Pol Pla descuelga el teléfono este lunes desde Los Ángeles con el cuerpo hecho trizas tras uno de los mejores fines de semana de su carrera. Porque España se ha colado por méritos propios en la fiesta de los grandes del rugby a siete: la final a ocho de las Series Mundiales, el evento que sirve como Campeonato del Mundo. No solo ha tuteado durante todo el año a Nueva Zelanda, Australia, Francia, Argentina o Fiyi, el primer escalón planetario, sino que vuelve a casa como subcampeona. Así que avisa: “Hay una selección nueva picando a la puerta”.

