
El plan para afrontar un torneo como la Copa del Mundo pasa por saber gestionar las expectativas, sobre todo cuando una selección se muestra tan optimista que se siente candidata al título, como es el caso de España. No se trata de responder a la condición de favorita en cada partido, sino de pautar los diferentes objetivos hasta llegar en las mejores condiciones al tramo decisivo del campeonato, y más cuando su formato es tan novedoso como el de 2026. Y el equipo se olvidó de que para conquistar el trofeo es mejor ganar el primer partido, que suele tener su riesgo por ser el del debut, especialmente cuando se cruzan apuestas por el número de goles que se marcarán, sin reparar en el rival, simplemente por su condición de debutante en un Mundial. El 0-0 expresa el gatillazo, obliga a abandonar el boato y a pensar en el próximo partido sin renunciar a las aspiraciones propias de un campeón de Europa.

