España afrontaba las Ventanas de clasificación de agosto con una ventaja que le hacía pensar que, con dos triunfos, habría obtenido el pase de forma virtual. Esa ventaja se ha esfumado de un plumazo. O, mejor, de dos.


España afrontaba las Ventanas de clasificación de agosto con una ventaja que le hacía pensar que, con dos triunfos, habría obtenido el pase de forma virtual. Esa ventaja se ha esfumado de un plumazo. O, mejor, de dos.