Era el último partido de la ‘Main Round’ del Europeo, pero en realidad era una final anticipada entre España y Países Bajos, dos países que se habían repartido los cuatro últimos títulos continentales. Dos para cada uno. Esta vez a España sólo le valía ganar por al menos dos goles en el tiempo reglamentario para acceder a semifinales. Y lo tuvo en sus manos España hasta el último cuarto, con siete goles de una extraordinaria Bea Ortiz que no pudieron evitar, junto con un discutible arbitraje, que las de Jordi Valls se queden fuera de la lucha por las medallas. No pasaba desde el Europeo Belgrado 2016.

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