Había muchas ganas de volver a medirse a Rusia en la piscina del Centro Acuático Olímpico de París un día después de que arrebatase el oro a España en la rutina libre por equipos con polémica. Las caucásicas aumentaron su dificultad para la final copiando el último híbrido a España, la autora original del elemento. Lo sucedido fue un extra de motivación para las defensoras del título de la rutina técnica por equipos. No sólo querían repetir el oro de los tres últimos años, las nadadoras españolas querían mandar un mensaje de esperanza en su deporte y, a la vez, demostrar a las rusas que el camino hacia el oro debía ser innovando y creando, no copiando. España tuvo que conformarse con la plata, pero dejó muy buen sabor de boca. Es la séptima medalla para la delegación española en los Europeos de París y la quinta para Iris Tió, que por la mañana se había proclamado campeona europea en el Solo técnico.

