<strong>Cuando alguien dice siempre lo que piensa atrae la gresca</strong>. Por algo se inventó la diplomacia, para poner una sonrisa a quien darías dos hostias y evitar la guerra. Esos que dicen «yo siempre digo la verdad» son peligrosos. Si fuésemos por la vida diciéndonos las verdades a la cara estaríamos siempre a palos. Creo que en eso Luis Enrique debería recular un poco, pero es como pedir nueces a un almendro.<strong> Se encuentra bien a pecho descubierto, contra tirios y troyanos</strong>, poniendo su figura de diana. ¿Borde o sincero?, las dos cosas. Es una táctica de distracción. En fin, le diría lo que dijo Machado: «¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla. La tuya, guárdatela». En fin, eso en la vida sí, pero en el fútbol es mucho pedir.

