La realidad de la selección española ha cambiado tanto en tan poco tiempo que este jueves debuta en la Eurocopa, un torneo que jamás ha ganado y para el que solo se ha clasificado en cinco ocasiones de 14, como la gran candidata para alzar el título el próximo 27 de julio en Basilea. Hace tan solo una década, España se medía acomplejada con los grandes combinados europeos, pero durante los últimos años se ha ganado a pulso el cartel de favorita tras triunfar en el Mundial (2023) y en la Liga de las Naciones (2024) con un grupo de futbolistas excepcional y un estilo sugerente con el que trata siempre de superar a sus rivales desde el protagonismo con el balón. La seleccionadora, Montse Tomé, intentaba ayer en Berna en la rueda de prensa previa al estreno en la fase de grupos ante Portugal (La1; 21.00) quitarse esa condición tan incómoda que puede añadir presión a un equipo que nunca ha superado una eliminatoria en la competición y prefería hablar solo de marcarse “objetivos a corto plazo”.

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