Fuera del agua es un sueño de Johannes Vermeer. La sonrisa de Zaandam, los molinos de colores, el cielo primaveral de una pintura inmortal. Sumergida bajo el gorro de látex se transfigura en depredador de las profundidades. Su nombre es Lieke Rogge, tiene 25 años, y este sábado se convirtió en una catapulta humana capaz de emerger, encontrar apoyos en el líquido, y arrojar nueve misiles contra la portería de España. Seis fueron dentro. Un estropicio que no solo frenó en seco la embestida inicial de las españolas, sinfonía de creatividad y orden, que se habían puesto 7-3 en el segundo cuarto. Los goles de Rogge llevaron el partido a un empate 11-11 que a falta de 30 segundos resultó irrompible. España solo pudo alcanzar las semifinales del Mundial de Singapur después de la tanda de penaltis: 4-2 gracias a un palo y a la parada de Martina Terré, que se quedó con el tiro de Maartje Keuning.

