La polémica está servida en Polonia. El Wisla Cracovia, de la segunda división polaca, ha provocado la suspensión de su encuentro de este fin de semana frente al Slask Wroclaw después de que este no accediera a vender entradas a los aficionados del equipo visitante. «He tomado una decisión definitiva e irrevocable: los jugadores del Wisla Cracovia no jugarán este fin de semana el partido de liga en Wrocław», así reza el comunicado del presidente del Wisla, Jaroslaw Krolewski, a través de las redes sociales del club.

