Siempre está. Fernando Alonso dibujó una enorme sesión de clasificación en Hungría para partir quinto en una parrilla en la que pudo pasar algo más grande todavía. Solo se quedó a una décima de la pole de Charles Leclerc en una qualy loca, llena de viento y donde el AMR25 demostró que en trazados como Hungaroring se encuentra mejor. Y se sumó Alonso. Lanzado, sin importar la rotura fibrilar de su espalda. «Estuvimos cerca de la pole, así que fue bien», admitió. «Me imagino la carrera intentando pasar al cuarto en la salida», lanzó. Amenaza real. Viene el coco.

