Era tan pobre que solo tenía dinero. Era tan iluso que quería comprarse un club
Fuente: El País Original en elpais.com
Ahora ha sido el Atlético de Madrid. Pronto será un pedazo del Real Madrid. En València y otros sitios ya sabemos lo que implica. Queda protestar, un camino lícito para espíritus peleones. Pero hay otros refugios donde aislarse de esta deriva inexorable que consume al fútbol. Siempre los hay. Desentenderse del fútbol puede ser la más sensata. Hay otra, más romántica, que a mí, de noche, con la casa en calma y tenue la luz, me gusta frecuentar. Es la web de Todocolección. Ahí puede uno fantasear con comprarse el alma de su club, que es lo más etéreo –y por tanto real– que tiene un sentimiento, y qué otra cosa es el fútbol, esa rutina dulzona de la infancia congelada.